¡Hola, amantes de la buena mesa y de las soluciones rápidas! ¿Quién no ha vivido esos días en los que el tiempo es oro y el antojo de algo rico y reconfortante es inmenso?
Sé que muchos de ustedes, como yo, han recurrido alguna vez a un buen plato de ramen instantáneo. Durante años, creímos que era un gusto prohibido para quienes cuidamos la línea, ¿verdad?
Yo misma pensaba lo mismo, ¡pero me sorprendió descubrir que no es así! El mundo de la comida rápida saludable está evolucionando a pasos agigantados y, afortunadamente, ya no tenemos que sacrificar el sabor ni la comodidad para mantenernos en forma.
Olviden esos prejuicios; ahora es posible disfrutar de un buen tazón de ramen sin remordimientos y con muchas menos calorías de las que imaginan. Prepárense para desvelar todos los secretos y trucos para elegir, preparar y personalizar las mejores opciones bajas en calorías.
¡Hola, queridos buscadores de sabores y de vida sana! ¿Quién dijo que disfrutar de un buen ramen es incompatible con cuidarse? ¡Yo misma lo pensé durante años!
Pero la verdad es que, como buena investigadora de tendencias y amante de la buena comida, me he zambullido en el mundo del ramen instantáneo para descubrir que podemos tenerlo todo: sabor, rapidez y un perfil nutricional mucho mejor.
¡Es hora de desterrar mitos y abrazar nuevas posibilidades culinarias!
Desafiando los mitos: El ramen instantáneo puede ser tu aliado

Siempre hemos escuchado que el ramen instantáneo es el enemigo número uno de una dieta equilibrada, ¿verdad? ¡Y yo fui la primera en creerlo! Pero déjenme contarles, mis amigos, que no todo es blanco o negro en la cocina. El problema no es el ramen en sí, sino los ingredientes que tradicionalmente lo componen y el cómo lo consumimos. He pasado horas investigando, probando y experimentando para darles la buena nueva: podemos transformar ese “pecado culinario” en una comida sorprendentemente decente y, sí, ¡hasta nutritiva! La clave está en la elección y en los pequeños ajustes que hacemos en casa. Es como si le diéramos una segunda oportunidad, un lavado de cara saludable a nuestro amado cuenco de fideos. Y créanme, la satisfacción de disfrutarlo sin remordimientos es impagable. No se trata de eliminarlo de nuestras vidas, sino de integrarlo de una forma inteligente y consciente. Mi experiencia me dice que con un poco de conocimiento y creatividad, este plato rápido puede ser una solución fantástica para esos días ajetreados.
Mitos populares sobre los fideos instantáneos
- Mito 1: “Son tóxicos y se quedan años en el estómago”. ¡Falso de toda falsedad! Los fideos instantáneos se digieren como cualquier otra pasta de trigo.
- Mito 2: “No tienen ningún valor nutricional”. Si bien es cierto que suelen ser bajos en proteínas y fibra, y altos en sodio, podemos cambiar esto drásticamente con los ingredientes correctos.
- Mito 3: “Son puro sodio y grasas saturadas”. Muchos fideos instantáneos están fritos, lo que aumenta su contenido de grasa. Pero hay opciones no fritas y podemos controlar el sodio usando solo la mitad del sazonador o incluso preparando nuestro propio caldo.
La verdad detrás de los números: ¿Qué buscar?
Al igual que con cualquier alimento procesado, el secreto está en leer las etiquetas. Me obsesioné con esto y descubrí que hay marcas que ya están pensando en nosotros, los que queremos cuidarnos. Busquen aquellos fideos que no estén fritos, sino secados al aire, como algunos de Nongshim, que tienen menos calorías y grasa. Y claro, el sodio es el gran desafío. Una porción de ramen puede tener una cantidad considerable, ¡hasta 1450mg! Mi truco personal es usar solo la mitad del sobre de sazonador y compensar el sabor con especias frescas y hierbas. ¡Funciona de maravilla!
Elegir con cabeza: Tu guía para un ramen instantáneo más sano
Con tantas opciones en el supermercado, puede ser un poco abrumador saber por dónde empezar, ¿verdad? Yo he pasado por eso, mirando un sinfín de paquetes y vasitos, tratando de descifrar cuál sería el menos “culpable”. Mi consejo, basado en innumerables lecturas de etiquetas y pruebas, es buscar aquellos fideos hechos con ingredientes alternativos. Los fideos de arroz, por ejemplo, pueden ser una excelente alternativa. También he encontrado fideos de konjac, que son increíblemente bajos en calorías y carbohidratos, ¡una auténtica joya para quienes cuidan la línea! Y no nos olvidemos de los fideos de trigo sarraceno. La idea es buscar una base que ya sea un poco más amable con nuestro cuerpo. En España, cada vez hay más opciones disponibles en tiendas especializadas o incluso en la sección internacional de grandes supermercados. ¡Es cuestión de dedicarle un ratito a la búsqueda!
Variedades de fideos a considerar
- Fideos de arroz: Ligeros y fáciles de digerir, ideales para una base más suave.
- Fideos Konjac: Prácticamente sin calorías y muy bajos en carbohidratos. ¡Son una maravilla para sentirse saciado sin culpas!
- Fideos de trigo sarraceno: Una opción con más fibra y nutrientes que los fideos de trigo refinados.
- Fideos secados al aire: Prefieran siempre estos a los fritos para reducir la ingesta de grasas.
El caldo: El corazón de tu ramen saludable
El caldo es lo que realmente le da vida a tu ramen, y aquí es donde podemos hacer una gran diferencia. Muchos caldos instantáneos son bombas de sodio. Si tengo tiempo, siempre prefiero hacer mi propio caldo de verduras o pollo en casa. Pero si estamos hablando de “instantáneo”, lo que hago es buscar caldos con bajo contenido de sodio o, como les decía, usar solo una parte del sobre que viene en el paquete. Para potenciar el sabor sin añadir sal, el jengibre fresco, el ajo y un toque de salsa de soja baja en sodio son mis mejores aliados. ¡Incluso una pizca de pasta de miso puede elevar el nivel de umami sin disparar el sodio!
Mis descubrimientos favoritos: Marcas y sabores que te sorprenderán
Después de probar un montón de marcas y sabores, puedo decirles que hay verdaderas joyas escondidas en el universo del ramen instantáneo saludable. No todas las marcas están en todos los países, pero muchas de estas ya tienen presencia en España y Latinoamérica, o se pueden conseguir en tiendas asiáticas online. Personalmente, me encantó descubrir algunas opciones de fideos que son secados al aire en lugar de fritos. Esto marca una diferencia enorme en el perfil nutricional, ¡créanme! Marcas como Nongshim Shin Light son una opción a considerar si quieren reducir las calorías y la grasa. También he oído maravillas de “Mike’s Mighty Good” por ser opciones más saludables, aunque no las he encontrado fácilmente en mi región. Si buscan algo no picante, los de Nissin con ajo negro o los de Sapporo Ichiban, en sabores como pollo o shio, son bastante populares y ricos. También es importante buscar sellos que garanticen la información nutricional, porque, aunque no lo crean, hay marcas que no cumplen con esto. Es un mundo en evolución y cada vez hay más opciones que se adaptan a nuestros gustos y necesidades.
Marcas que me han convencido (y por qué)
- Nongshim Shin Light: Si bien sigue siendo ramen instantáneo, es una opción “más saludable” por ser secado al aire, con menos calorías y grasa. ¡Es un buen punto de partida para los que no quieren renunciar al sabor clásico!
- J-Basket: Una marca coreana destacada por Profeco en México por tener menos grasa en su versión de vasito. El único “pero” es que a veces no trae instrucciones en español.
- Fideos de Konjac: Aunque no es una marca de ramen en sí, encontrar fideos de konjac como base es un game changer. Marcas como NAKAKI ofrecen fideos de konjac para ramen que son bajísimos en calorías. ¡Son mis preferidos para una versión superligera!
Sabores para todos los gustos (versiones más ligeras)
No todo tiene que ser un festival de picante para ser sabroso. A veces, un buen ramen reconfortante es justo lo que necesitamos. He descubierto que los sabores más suaves se prestan mejor a ser “tuneados” con nuestros propios ingredientes frescos. Piensen en un ramen con base de miso veggie, que puede ser delicioso y muy reconfortante. O un ramen con un suave toque de salsa de soja. La clave es que el sabor base sea agradable por sí mismo, antes de que le agreguemos nuestros toques especiales. ¡Y no teman experimentar! A veces, las mejores combinaciones surgen de la improvisación en la cocina.
¡A personalizar se ha dicho! Potencia tu ramen instantáneo
Aquí es donde la magia ocurre, donde transformamos un simple paquete de fideos en una obra maestra personal. Lo he hecho tantas veces que ya me sale casi sin pensar, y cada vez disfruto más el proceso. El ramen instantáneo es como un lienzo en blanco esperando tus toques de genio culinario. Y lo mejor es que no necesitas ser un chef, ¡solo un poco de creatividad y ganas! Durante mis “experimentos”, descubrí que añadir ingredientes frescos no solo mejora el sabor, sino que también eleva el perfil nutricional del plato de manera exponencial. Es increíble cómo un par de cositas pueden cambiar por completo la experiencia. Piensen en ello como darle a su ramen un “upgrade” de primera clase.
Toppings frescos que no pueden faltar
Mi lista de imprescindibles incluye:
- Verduras frescas: Espinacas, bok choy, champiñones, zanahoria rallada, brotes de soja o cebolleta picada. ¡Casi cualquier verdura que tengas a mano sirve! Añádelas al final para que conserven su textura crujiente.
- Proteínas magras: Un huevo cocido (con la yema semilíquida, ¡es un manjar!), trozos de pollo a la plancha o cocido, tofu firme o camarones. Esto lo hace mucho más saciante y nutritivo.
- Un toque de umami extra: Unas algas nori, un poco de pasta de miso o unas semillas de sésamo tostadas. ¡Estos pequeños detalles marcan una gran diferencia!
Aderezos que transforman (y son saludables)
He aprendido que con los aderezos adecuados, podemos darle un giro espectacular a nuestro ramen.
- Aceite de sésamo: Un chorrito al final para un aroma y sabor inigualables.
- Salsa de soja baja en sodio: Si controlamos la cantidad, es perfecta para ajustar el punto de sal.
- Vinagre de arroz: Unas gotas para un toque ácido que refresca el paladar.
- Jengibre rallado y ajo picado: Aportan un toque picante y aromático delicioso.
- Pasta de chile o Sriracha: Para los amantes del picante, pero con moderación.
| Ingrediente | Beneficio | Cómo añadirlo |
|---|---|---|
| Huevo | Proteína, saciedad | Hervido (6-8 min para yema cremosa), escalfado |
| Tofu firme | Proteína vegetal, fibra | Cortado en dados, salteado o a la plancha |
| Champiñones | Fibra, umami | Laminados, salteados o añadidos directamente al caldo caliente |
| Espinacas / Bok Choy | Vitaminas, fibra | Añadir al final para que se cocinen ligeramente con el calor del caldo |
| Cebolleta / Cebollino | Sabor fresco, antioxidantes | Picado finamente como topping al servir |
| Jengibre fresco | Sabor, digestivo | Rallado o en rodajas finas en el caldo |
| Alga nori | Minerales, umami | Cortada en tiras o trozos pequeños como topping |
Ramen instantáneo en tu dieta: ¿Placer culpable o aliado?
Esta es la pregunta del millón, ¿verdad? Y mi respuesta, después de todo lo que hemos charlado, es un rotundo: ¡aliado, si lo sabes preparar bien! He notado una tendencia creciente a demonizar ciertos alimentos, pero la realidad es que con un poco de conocimiento y creatividad, casi cualquier cosa puede tener un lugar en una dieta equilibrada. El ramen instantáneo, en su forma más básica, es un alimento ultraprocesado, alto en sodio y harinas refinadas, lo que puede ser un riesgo si se consume en exceso. Pero eso no significa que tengamos que desterrarlo para siempre. Se trata de cómo lo integramos y qué le sumamos. Para mí, se ha convertido en una opción válida para esos días en los que el tiempo escasea, siempre y cuando lo eleve con ingredientes frescos y nutritivos. No hay que sentir culpa por disfrutar de algo que nos gusta, ¡solo hay que hacerlo con cabeza!
Equilibrio es la clave: Frecuencia y conciencia
No voy a decirles que coman ramen instantáneo todos los días, ¡eso sería un error! Los expertos recomiendan un consumo moderado, quizás no más de cuatro veces al mes si lo consumimos con los sobres de condimento que vienen. Pero incluso esto puede variar si nos volvemos maestros en personalizarlo. La clave es la moderación y la conciencia. Los días que elijo un ramen instantáneo, me aseguro de que mis otras comidas del día estén llenas de verduras, proteínas magras y granos enteros. Es un acto de equilibrio, de compensación. Si lo vemos como un “lujo” ocasional al que le aportamos valor nutricional, entonces deja de ser un placer culpable y se convierte en una solución práctica y deliciosa.
Más allá del cuenco: Beneficios inesperados

Más allá de lo nutricional, hay algo que he notado con el ramen instantáneo “tuneado”: me ayuda a ser más creativa en la cocina. Me reta a pensar en combinaciones de sabores, a utilizar esos vegetales que están a punto de estropearse en la nevera. Es una forma divertida de experimentar y, seamos honestos, a veces necesitamos soluciones rápidas que nos hagan sentir bien. Y la verdad, ¿quién no aprecia una comida reconfortante que se prepara en minutos? La facilidad y el factor “confort” no deben subestimarse en nuestro ajetreado día a día. Es un pequeño respiro que, con los toques adecuados, puede ser también un guiño a nuestra salud.
Evitando trampas: Errores comunes y cómo superarlos
Todos hemos caído en alguna trampa al intentar hacer nuestras comidas más saludables, y con el ramen instantáneo no es diferente. Yo misma he cometido errores, ¡claro que sí! Pero de ellos se aprende, ¿verdad? Recuerdo una vez que quise ser “demasiado” saludable y no le puse casi nada de sazonador, pensando que así estaría genial. El resultado fue un plato sosísimo que no disfruté nada. Ahí aprendí que el equilibrio es fundamental. No se trata de quitarlo todo, sino de reemplazar inteligentemente o de reducir sin sacrificar el sabor. Es un baile delicado, pero una vez que le pillas el truco, no hay quien te pare.
El exceso de sodio: Tu enemigo silencioso
Este es, sin duda, el error más común. Los paquetes de condimentos de ramen instantáneo suelen ser bombas de sodio. Si usas todo el paquete, es muy probable que te pases de la ingesta diaria recomendada. Mi solución, y la que les he compartido, es usar solo la mitad del sobre, o incluso un cuarto si el sabor es muy concentrado. Luego, compenso con especias frescas, hierbas, ajo en polvo, jengibre o un toque de vinagre de arroz o salsa de soja baja en sodio. ¡Verán cómo el sabor sigue ahí, pero sin el impacto negativo del sodio!
Falta de nutrientes: El vacío que puedes llenar
Otro error es comer el ramen “tal cual” viene en el paquete, sin añadir nada más. Esto resulta en una comida alta en carbohidratos, grasas y sodio, pero pobre en proteínas y fibra. ¡Aquí es donde entran en juego todos los trucos que les he dado! Añadir un huevo, un poco de tofu, pollo magro, y un puñado generoso de verduras frescas (espinacas, setas, zanahoria, bok choy) transforma completamente el perfil nutricional. Convierte esa comida “vacía” en un plato completo y saciante. No es solo por la salud, es que el sabor y la textura mejoran una barbaridad, ¡se los prometo!
Descubriendo nuevas sensaciones: Variedades veganas y opciones especiales
¡Ay, amigos! El mundo está cambiando y la industria alimentaria, afortunadamente, también. Lo que antes era impensable, hoy es una realidad: encontrar ramen instantáneo con opciones veganas y especiales que se ajusten a distintas necesidades dietéticas. Y como una “influencer” que siempre busca lo mejor para ustedes, me he puesto manos a la obra para descubrir esas maravillas. Es emocionante ver cómo las marcas están escuchando a los consumidores y ofreciendo alternativas más inclusivas y, a menudo, más saludables. Si eres vegano o simplemente quieres reducir tu consumo de productos animales, ¡estás de enhorabuena!
Ramen vegano instantáneo: ¡Existe y es delicioso!
Si eres vegano o simplemente buscas opciones a base de plantas, la buena noticia es que cada vez hay más ramen instantáneo vegano en el mercado. Algunas marcas están lanzando versiones con caldos a base de vegetales y fideos sin ingredientes de origen animal. También puedes crear tu propio ramen vegano a partir de fideos neutros (como los de arroz o konjac) y un caldo vegetal casero. Los toppings veganos son infinitos: tofu marinado, champiñones salteados, algas, brotes de bambú, maíz, espinacas y cebolleta. ¡Las posibilidades son tan amplias como tu imaginación!
Opciones sin gluten y bajas en carbohidratos
Para aquellos con restricciones alimentarias, como la intolerancia al gluten o quienes siguen dietas bajas en carbohidratos, también hay soluciones. Los fideos de arroz y los fideos de konjac son naturalmente sin gluten y, en el caso del konjac, muy bajos en carbohidratos. Esto abre un mundo de posibilidades para disfrutar de un buen ramen sin preocupaciones. Busquen etiquetas específicas de “sin gluten” o exploren los pasillos de productos dietéticos en sus supermercados, donde a menudo encontrarán estos fideos especiales. ¡Yo misma he experimentado con ellos y el resultado es sorprendente!
Integrando el ramen en tu estilo de vida activo: El balance perfecto
Para mí, que siempre estoy en movimiento y buscando opciones rápidas pero nutritivas, el ramen instantáneo, cuando se prepara de la manera correcta, ha encontrado un hueco en mi rutina. No es solo una cuestión de ahorrar tiempo, sino de tener una comida reconfortante que se adapte a mi ritmo de vida. Imagínense, después de un día intenso de trabajo o una sesión de ejercicio, llegar a casa y poder preparar algo delicioso y que me haga sentir bien en cuestión de minutos. Esa es la magia de un ramen instantáneo bien pensado.
Recuperación post-entrenamiento: ¿Es posible?
Aunque el ramen instantáneo no es el típico batido de proteínas post-entrenamiento, si lo enriquecemos con proteínas magras como pollo, tofu o un huevo, y añadimos una buena ración de vegetales, puede convertirse en una comida decente para la recuperación. Los carbohidratos de los fideos nos dan energía y las proteínas ayudan a la reparación muscular. El truco está en ser consciente de lo que añadimos. No es lo ideal para todos los días, pero como una opción esporádica y bien nutrida, ¡funciona de maravilla para calmar ese antojo sin descarrilar nuestros objetivos!
Comidas rápidas para días ajetreados: Sin sacrificar la calidad
La vida moderna nos empuja a buscar soluciones rápidas, pero “rápido” no debería significar “poco saludable”. El ramen instantáneo puede ser un salvavidas en esos días en los que no tenemos tiempo de cocinar elaboradamente. Mi truco es tener siempre a mano algunos ingredientes frescos y proteínas ya preparadas o fáciles de cocinar, como huevos, espinacas o pollo desmenuzado. Así, en menos de 10 minutos, transformo un paquete básico en un cuenco vibrante y nutritivo. ¡Es la prueba de que se puede comer bien sin pasarse horas en la cocina!
Para cerrar con broche de oro
¡Y así llegamos al final de este viaje culinario, mis queridos exploradores de sabores! Espero de corazón que este recorrido por el fascinante mundo del ramen instantáneo les haya abierto los ojos y el apetito por nuevas posibilidades. Recuerden que la cocina, y en especial la vida sana, no tiene por qué ser aburrida ni restrictiva. Yo misma he cambiado mi percepción de este plato, y ahora sé que con un poco de ingenio y amor por los ingredientes frescos, podemos transformar algo tan sencillo en una experiencia nutritiva y deliciosa. No se trata de prohibir, sino de aprender a elegir y a personalizar. Así que anímense, salgan de su zona de confort y atrévanse a experimentar. Cada cuenco de ramen instantáneo puede ser una aventura única, llena de sabor y bienestar. ¡Nos vemos en el próximo post con más trucos y descubrimientos que nos harán la vida más sabrosa y saludable!
Información valiosa que no querrás perderte
Aquí les dejo algunos consejos clave que he descubierto en mi propia experiencia y que les serán de gran utilidad para llevar su ramen instantáneo al siguiente nivel, convirtiéndolo de un “pecado culinario” a un aliado sorprendente en su dieta:
1. Elijan fideos secados al aire en lugar de fritos. Esto reduce significativamente las calorías y las grasas, haciendo que la base de su plato sea mucho más saludable desde el inicio. ¡Es un pequeño cambio con un gran impacto en su bienestar general y en la ligereza de su digestión!
2. Controlen el sodio usando solo la mitad del paquete de sazonador, o incluso menos. Para compensar la falta de sabor, añadan hierbas frescas, ajo picado, jengibre rallado o un chorrito de salsa de soja baja en sodio. ¡Su corazón se lo agradecerá y su paladar no notará la diferencia negativa!
3. Enriquezcan su ramen con proteínas magras. Un huevo cocido, tofu firme a la plancha, trozos de pollo a la brasa o camarones no solo lo hacen más saciante, sino que también aportan nutrientes esenciales para su cuerpo y ayudan a la recuperación muscular. ¡No subestimen el poder de la proteína para mantenerlos satisfechos!
4. ¡No olviden las verduras frescas! Espinacas, bok choy, champiñones laminados, zanahoria rallada o brotes de soja son excelentes opciones que añaden fibra, vitaminas y un toque de frescura y color vibrante a su plato. Cuantos más vegetales incorporen, más completo y nutritivo será su ramen.
5. Experimenten con aderezos saludables como aceite de sésamo tostado, unas gotas de vinagre de arroz o una cucharadita de pasta de miso. Estos ingredientes pueden transformar el perfil de sabor de su ramen, dándole un toque gourmet y profundo, sin añadir calorías innecesarias ni un exceso de sodio. ¡Atrévanse a probar nuevas combinaciones y descubran su mezcla favorita!
Puntos clave a recordar
Después de todo lo que hemos explorado y los secretos que les he compartido, quiero dejarles un resumen de los puntos más importantes que he aprendido en mi propia travesía culinaria y que me gustaría que se llevaran consigo para su próxima incursión en el mundo del ramen instantáneo. La clave está en la información y en cómo la aplicamos con conciencia. No se trata de eliminar por completo lo que nos gusta, sino de transformarlo inteligentemente para que se adapte mejor a nuestras metas de bienestar y a nuestro estilo de vida activo. Recuerden que cada pequeña elección en la cocina cuenta y que disfrutar de la comida es parte esencial de una vida plena y feliz, sin culpas.
En resumen, el ramen instantáneo puede ser una opción rápida y deliciosa, pero su valor nutricional mejora drásticamente al añadir ingredientes frescos y controlar cuidadosamente el sodio. La lectura de etiquetas es fundamental para elegir las opciones más saludables, optando siempre por fideos no fritos y bajos en grasas. Personalizarlo con proteínas magras, una generosa ración de vegetales y aderezos como jengibre fresco o pasta de miso lo convierte en un plato completo, equilibrado y sorprendentemente nutritivo. Mi recomendación es integrarlo con moderación en una dieta balanceada, viéndolo como una herramienta para la creatividad culinaria y una solución práctica para esos días ajetreados. ¡Así que a disfrutar de cada cucharada sin remordimientos y con la certeza de que están cuidándose!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Es posible que el ramen instantáneo bajo en calorías realmente tenga buen sabor o sacrifico el gusto por la salud?
R: ¡Claro que sí, amigos! Entiendo perfectamente la preocupación, porque yo misma pensaba que “light” era sinónimo de “insípido”. ¡Pero me equivocaba de lleno!
La verdad es que la industria ha avanzado muchísimo y hoy en día existen opciones de ramen instantáneo bajo en calorías que son una auténtica delicia.
He probado muchísimos, y les aseguro que hay marcas que logran un equilibrio espectacular entre la reducción de grasas y sodio, y un sabor auténtico que te transporta a Asia.
El secreto está en saber elegir. Muchas de estas variedades utilizan fideos deshidratados en lugar de fritos, lo que ya es un gran paso para reducir grasas y calorías, y esto no compromete su textura.
Además, los caldos han mejorado una barbaridad; ahora encuentras opciones con sabores profundos y complejos gracias a una mejor selección de especias y extractos vegetales.
Por ejemplo, he descubierto ramen vegano o vegetariano que, aunque no se comercialice explícitamente como “bajo en calorías”, suele tener un perfil nutricional más ligero y un sabor riquísimo.
Mi consejo personal es que no se rindan en la primera búsqueda; atrévanse a probar diferentes marcas y sabores, ¡se llevarán gratas sorpresas!
P: ¿Cómo puedo identificar un ramen instantáneo que sea realmente bajo en calorías y saludable en el supermercado?
R: ¡Esta es la pregunta del millón y donde la experiencia nos da las mejores herramientas! Al principio, puede parecer una misión imposible entre tantos empaques llamativos, pero hay trucos que, como buena buscadora de ramen saludable, he aprendido.
Lo primero y más importante es leer la etiqueta nutricional, ¡sí, esa letra pequeña que a veces ignoramos! Busquen siempre el contenido de calorías, grasas (especialmente las saturadas) y, fundamental, el sodio.
Las opciones más saludables suelen tener los fideos secados al aire en lugar de fritos, lo que reduce drásticamente las grasas. Un buen indicio es que el paquete indique “bajo en grasa” o “sin freír”.
Algunas marcas, como J-Basket, incluso son destacadas por su bajo contenido de grasa. También me fijo en la lista de ingredientes: si veo muchos vegetales deshidratados, proteínas vegetales como el tofu o el konjac (que es bajo en calorías y alto en fibra), y menos potenciadores de sabor artificiales, sé que voy por buen camino.
Otro consejo: algunas marcas ya están incluyendo sellos de advertencia claros sobre el exceso de sodio o grasas, lo cual nos ayuda a descartar rápidamente.
¡Así, con un poco de ojo clínico, se vuelve mucho más fácil elegir lo mejor para nosotros!
P: ¿Qué trucos existen para mejorar y hacer aún más saludable un ramen instantáneo bajo en calorías?
R: ¡Aquí es donde la magia ocurre y convertimos un simple ramen en un plato de chef, pero saludable! Mi experiencia me ha enseñado que un buen ramen instantáneo es solo el lienzo; nosotros somos los artistas.
Primero, y esto es clave, no usen todo el sobre de condimento que viene en el paquete, ¡ni de cerca! Pueden usar solo la mitad o incluso un tercio para controlar el sodio.
Luego, ¡a llenarlo de vida y nutrientes! Les juro que agregar vegetales frescos es un cambio radical. Yo siempre tengo a mano espinacas, champiñones, zanahoria rallada, o incluso brócoli cortado chiquito; los añado al mismo tiempo que los fideos para que se cocinen ligeramente.
Un huevo, cocido, escalfado o estrellado, no solo aporta proteína de calidad que nos mantiene saciados por más tiempo, sino que también le da una cremosidad increíble al caldo.
A veces, si quiero un extra de sabor y un toque picante, le pongo un chorrito de salsa Sriracha o unos chiles frescos. ¡Ah, y un chorrito de aceite de sésamo al final potencia el aroma de una forma espectacular!
Si quieren un extra de fibra y proteína, el tofu firme en cubitos o unas algas secas son fantásticos. Con estos pequeños grandes trucos, transformarán un plato rápido en una comida nutritiva y deliciosa que no tiene nada que envidiarle a un ramen de restaurante, ¡y con la tranquilidad de estar cuidando su salud!






